Por: Gabriela Sotomayor

 

Ginebra, 3 de marzo.- Sin hacer mención de recomendaciones de organismos de Naciones Unidas sobre la liberación del líder opositor Leopoldo López ni de las preocupaciones expresadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la detención arbitraria del alcalde de Caracas Antonio Ledesma, la canciller de Venezuela Delcy Rodríguez defendió su política de derechos humanos hoy en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Al participar en el segmento de alto nivel del Consejo, la funcionaria habló sobre las bondades del modelo venezolano y se empeñó en destacar que los “números hablan por sí solos” en cuanto a inversión social se trata.

En 16 años de revolución bolivariana “nuestras estadísticas hablan por sí solas y los hechos respaldan las ratificaciones que nosotros como gobierno legítimo defensor y promotor de los derechos humanos hacemos en Venezuela”, señaló.

“En Venezuela podemos hablar de un estado de derechos humanos que busca y consolida un modelo social de inclusión y de superación de la pobreza, de inclusión de los más desfavorecidos”, sostuvo.

Según Rodríguez, en 1999 la inversión social era de 34 por ciento y en 2014 alcanzó el 60 por ciento. Además la tasa de desocupación en diciembre de 1999 era del 10.6 por ciento de la población económicamente activa, la cual se redujo a 5.5 por ciento en diciembre pasado.

Sin embargo, de acuerdo a las últimas estadísticas presentadas por Bloomberg, Venezuela está situada como “la economía más miserable del mundo”. En un ránkin que ningún país querría liderar, la publicación afirma que la “miseria llegará de forma más aguda a Venezuela” durante este año.

“Una de las economías donde vivir y trabajar es más doloroso”, afirma Bloomberg que llegó a esta conclusión siguiendo una formula que combina inflación y la tasa de desempleo por país.

La canciller también se refirió a los avances en materia de salud subrayando que la cobertura del sistema público es del 82  por ciento. No obstante, existen estadísticas sobre la carencia de insumos médicos como analgésicos, lo que incidió en la incapacidad de atender emergencias como la epidemia de Chikunguya, la cual, de acuerdo a estimaciones de científicos venezolanos, ha dejado más de 250 mil  personas afectadas. Asimismo, del total de 45 mil camas que deberían estar operativas en los centros hospitalarios venezolanos, sólo lo están unas 24 mil, según la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas.

La cantidad de especialidades médicas que han tenido que dejar de prestar el servicio ha colocado a pacientes renales, con deficiencias cardíacas, padecimientos de cáncer y otras áreas como la atención a niños enfermos, en situación de alto riesgo.

Por otra parte, la canciller destacó que los avances venezolanos son los que “alientan fuerzas oscuras con intereses hegemónicos imperiales a intentar la desestabilización de Venezuela”.

“Si queremos un mundo más seguro tenemos que sumar nuestros compromisos para hacer de éstos verdaderos espacios para la protección de los derechos humanos”, consideró.

Al hablar sobre la protección de los derechos humanos, Rodríguez evadió el tema de la represión de la protesta con ejemplos como el asesinato lamentable de seis jóvenes, incluyendo el de Kluiberth Roa, de 14 años, quien perdió la vida a manos de un policía que le disparó por participar en una manifestación.

Según activistas, Roa es la primera víctima de la resolución 008610 adoptada por el  Ministerio de la Defensa de Venezuela, que permite usar armas de fuego en el control de manifestaciones, la cual ha sido criticada por expertos de la ONU y han pedido al gobierno de Caracas reconsiderarla.

En su alocución, un tanto improvisada ya que no correspondía en su totalidad con el discurso repartido en sala, Rodríguez externó su compromiso para hacer del Consejo “un escudo protector de los derechos humanos de los ciudadanos”. De igual forma, reiteró su compromiso con el pueblo palestino y en su voluntad de ser miembro de la ONU.

Se pronunció en contra del bloqueo a Cuba y expresó su deseo de seguir acompañando el proceso de paz en Colombia.

Finalmente, denunció el doble estándar en materia de derechos humanos “que hoy ha plagado Siria de más muertos”.