Por: Ines Carel

 

Ginebra, 17 de noviembre.– En el marco del IV Foro de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos que se desarrolla actualmente en Ginebra, Panorama entrevistó a una delegación de mujeres representantes de pueblos indígenas presentes para la ocasión. Todas concordaron en que se sienten las primeras víctimas de las empresas y que por lo tanto un espacio especial debería ser dedicado a los pueblos indígenas en el marco de este encuentro mundial.

“Queremos que en este espacio haya uno en que los pueblos indígenas puedan ser escuchados. Los más afectados por las empresas somos los pueblos indígenas. Todas las empresas del Norte vienen a invertir a nuestros territorios porque son tierras ricas. Nosotros no somos pobres: nosotros somos ricos”, declaró Olivia Zúñiga Cáceres, representante del pueblo lenca de Honduras.

Las siete mujeres indígenas de toda América que componen la delegación consideran que dentro de las víctimas por las actividades de las empresas en territorios indígenas, las mujeres son las más afectadas. “Estamos obligadas por las empresas y los Estados que permiten la entrada de las empresas a luchar por defender nuestro territorio y nuestra vida”, lamentó Bettina Cruz del pueblo binnizá de México.

“Tiene que haber un trato diferenciado en cuanto a la protección de las mujeres indígenas. ¿Quiénes son los responsables? Las empresas. ¿Pero quiénes son los que tienen la obligación de proteger y garantizar nuestros derechos? Los Estados. Aquí están los Estados, reunidos en este organismo internacional, y también hay empresas presentes, así que este es el lugar indicado para venir a defender nuestra vida pues esto es lo que estamos defendiendo”, continuó Bettina.

“Somos nosotras las víctimas, las que hemos sufrido por las empresas, entonces nuestra presencia es muy importante para exponer la realidad de la que hablamos, porque si hablamos es que hemos sufrido”, explicó Angelica Choc, una mujer maya, quien relató que su esposo fue asesinado por oponerse a la actividad de la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN), empresa subsidiaria del consorcio multinacional Solway Investment Group.

“Si una mujer indígena está bien, su familia y sus hijos van a estar bien. Son las mujeres indígenas las que están encargadas de construir el tejido social en los pueblos indígenas. El aporte cultural de las mujeres indígenas es importante porque es lo que mantiene la forma de vivir de los pueblos, así como sus tradiciones orales”, explicó Olivia al manifestar su preocupación en torno al daño que causan las empresas, sobre todo las encargadas de extraer minerales y producir energía eléctrica.

Sin embargo, un espacio específico para pueblos indígenas no existe dentro del Foro organizado anualmente por Naciones Unidas para debatir sobre las formas de implementar los Principios Rectores sobre empresas y derechos humanos, instrumento de carácter no vinculante que define las obligaciones de las empresas en el ámbito del respeto de los derechos humanos.

Tampoco existe un trato especial. Cuando Gecilha Crukoy, originaria del pueblo krahô, de Brasil, ingresó a la ONU, la seguridad del Palacio de las Naciones, sede europea de la organización mundial en Ginebra, le impidió el acceso a las instalaciones con su bastón de autoridad. “Le quitaron lo que ella simboliza espiritualmente… quizás eso no lo comprenden, pero eso deben saberlo ¡porque es la ONU!, ¡porque trabajan con pueblos indígenas!”, lamentó Olivia. “Le han quitado su energía, le han quitado una parte de si misma”.

 

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