Relator de la ONU indica que cuarenta millones de estadounidenses viven en la pobreza

por | 02-07-2018

En la presentación de su informe, escrito en un tono franco y crítico, el relator de la ONU sobre la pobreza extrema tomó el toro por los cuernos y abordó directamente el reciente retiro de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos.

Traducción*: Michelle Langrand

El viernes 22 de junio, tan solo días después de que Estados Unidos anunciara su retiro del Consejo de Derechos Humanos, el relator especial sobre la pobreza extrema presentó ante este órgano de la ONU el informe sobre su visita al Estado norteamericano. Aunque el experto llevó a cabo esa misión por invitación de Estados Unidos, la delegación estatal no asistió a la reunión.

En la presentación de su informe, escrito en un tono franco y crítico, Philip Alston, relator de la ONU sobre la pobreza extrema, tomó el toro por los cuernos y abordó directamente el reciente retiro de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos. En respuesta a Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU en Nueva York, Alston declaró: “la promoción de los derechos humanos requiere de un compromiso sólido, no comportarse como un niño que toma su balón de fútbol y se va”.

Alston destacó el alto nivel de desigualdad en el Estado concernido con lo cual justificó su visita y añadió que “es completamente adecuado que se analicen las razones por las que uno de los países más ricos del mundo hace muy poco con respecto al hecho de que cuarenta millones de sus ciudadanos vivan en la pobreza”.

El relator especial reiteró el vínculo entre pobreza y respeto a los derechos humanos, lo cual demostró con el hecho de que la pobreza generalizada y el aumento de desigualdad en Estados Unidos afecta a casi uno de cada cinco niños y tiene “implicaciones sumamente negativas para el disfrute de los derechos civiles y políticos por parte de millones de estadounidenses”.

El informe de Alston aborda varias políticas gubernamentales que contribuyen a la pobreza en Estados Unidos, incluyendo políticas de salud y fiscales. También observó que la élite está capturando los poderes públicos, por lo cual “la desigualdad extrema representa una amenaza no solo para la eficiencia económica, sino también para el bienestar de la democracia estadounidense”.

Aunque Estados Unidos no se tomó el tiempo para responder directamente a Alston ante los demás miembros del Consejo, el Estado publicó una réplica en línea. Esta dice: “el mundo sabe que la economía estadounidense es la más grande, la más influyente y la más innovadora del planeta (…). Lamentablemente, el informe del señor Alston no da debido crédito a las políticas actuales dictadas por este Gobierno para estimular el crecimiento económico y la prosperidad que este representa para todos los estadounidenses”.

Mientras que Estados Unidos a menudo predica a favor de las libertades individuales y señala a los que no lo hacen, el Gobierno de Trump no parece manejar las críticas con facilidad. Si una imagen vale más que mil palabras, no asistir a una reunión oficial de la ONU como Estado concernido vale una declaración de mil palabras.

Al ausentarse de esta reunión, Estados Unidos no solo ignoró el informe del relator, sino también los comentarios, preguntas y observaciones de otros Estados y los de la sociedad civil.

*Original version available here.